Consultoría tecnológica: primero el problema, después la herramienta

La tecnología es importante, pero lo único que importa de verdad es qué hacemos con ella.

Consultoría informática, análisis de procesos, redes, mantenimiento y ciberseguridad.

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Lo que nos suelen contar

Casi nadie nos llama para pedir una consultoría. Nos llama con una decisión encima de la mesa y sin saber por dónde cogerla.

Se compró y no se usa

Un programa que costó un dinero y que media plantilla no abre. Casi siempre porque nadie preguntó antes cómo trabajaban.

Cada área con su apaño

Una hoja de cálculo aquí, un programa allí, y los mismos datos tecleados tres veces porque los sistemas no se hablan.

Se paga por costumbre

Módulos contratados que no se usan y licencias que se renuevan cada año sin que nadie revise si hacen falta.

Nadie quiere ser quien decida

Hay que renovar algo y no está claro qué, ni cuánto cuesta, ni si va a encajar con lo que ya hay. Así que se va dejando.

En qué te ayudamos

Entender cómo trabajáis

Antes de proponer nada: quién hace qué, con qué herramienta y en qué punto se atasca el trabajo.

Infraestructura y sistemas

Servicios Cloud, hosting, ciberseguridad, servidores y auditorías de red y comunicaciones.

Digitalización

Definición de puestos y necesidades, diseño, implantación y acompañamiento durante todo el proceso.

Revisión de lo que ya pagas

Licencias, módulos y servicios contratados. A veces lo que hace falta es quitar, no comprar.

Elegir con criterio

Comparar opciones con tus números delante y no con el catálogo del fabricante, y decir cuál encaja y por qué.

Acompañamiento

Estar el día del cambio y las semanas siguientes, que es cuando aparecen los problemas de verdad.

A veces la conclusión es que no hay que comprar nada

Muchos proyectos llegan con la herramienta ya elegida y la pregunta reducida a cuándo se instala. Nosotros preferimos mirar antes cómo se trabaja hoy, porque la mejor herramienta del mercado no sirve de nada si no encaja con la forma de trabajar de tu equipo.

A veces, después de mirarlo, la conclusión es que con lo que ya hay, bien configurado, se llega. Y otras veces hay que cambiar, y entonces se dice claro y con números. Decirle a un cliente que no necesita gastar es lo que hace que nos llame la siguiente vez.

Nos adaptamos a cada empresa. No todas están en la misma posición ni tienen las mismas necesidades de productos, estructura y sistemas.

¿Por dónde empezamos?

Cuéntanos cómo trabaja hoy tu empresa y te decimos con franqueza qué merece la pena cambiar y qué no.